Es una isla ubicada a 15 minutos en lancha de la playa Quizandal. Es la única isla que posee acceso libre, ya que está bajo un régimen de administración especial, por la Superintendencia del Parque Nacional San Esteban.
Los temporadistas pueden tomar las embarcaciones para llegar a Isla Larga el Balneario de Quizandal, donde hay seis lanchas con capacidad de 40 personas a precios muy solidarios.
Hay que tener muy en cuenta las instrucciones que brinda el Guarda parque, quien le indicará a los visitantes qué deben hacer para ayudar ala conservación de este hermoso paisaje.
Los temporadistas a su llegada pueden disfrutar de todos los servicios, a excepción de sombrillas para resguardarse del sol.
Las aguas de esta isla se caracterizan por ser cristalina y muy tranquilas; la arena es blanquísima y muy bonita. Para los amantes del submarinismo, hay dos barcos hundidos que poseen gran variedad de corales.
EL SESOSTRIS
En Isla Larga se pueden observar los restos del Sesostris, un buque mercante alemán cuya historia resulta muy particular.
Al declararse la Segunda Guerra Mundial algunos barcos mercantes que se encontraban en el mar Caribe no pudieron regresar a sus países. Siete barcos italiano y alemanes se refugiaron en Venezuela (entre ellos el Sesostri) y fondearon en Puerto Cabello.
Cuando en 1941 Roosevelt, presidente de los Estados Unidos, mandó a confiscar todos los barcos en estas circunstancias, los capitanes recibieron órdenes de no permitirlo y decidieron quemar sus naves. Los buques quemados en nuestras costas fueron reflotados y vendidos a naciones extranjeras, pero el Sasostris no pudo ser reconstruido y se decidió llevar sus restos a Isla Larga.
Hoy en día lo que queda de esta nave se ha convertido en un arrecife coralino en forma de barco que aloja cantidad de vida marina, una verdadera atracción turística considerada además sitio ideal para la práctica y el entrenamiento del buceo.